
Una bola de masa, rellena, sumergida en aceite hirviendo no es una receta…es una sensación. Es ambas cosas. Seguro que alguna más.
Muchas veces me he sentido como una bola de masa, rellena, sumergida en aceite hirviendo, algunas de ellas ha sido muy divertido. Otras un asco. A veces el aroma del relleno te inunda y te hace sentir bien, casi flotando…es como si necesitaras hincarle el diente (a lo que sea de que se trate que te ha producido la sensación). Esa es la versión “agradable” de sentirse como una bola de masa, rellena, sumergida en aceite hirviendo.
INGREDIENTES PARA LA MASA:
500 gr. de harina, 1 cucharadita de sal, otra de harina, 2 sobres de levadura seca panificable, el agua tibia que admita y aove para freír.
Esta versión suele suceder propiciada, por ejemplo, por algún espécimen del sexo opuesto. A sabiendas o no. Por ejemplo, a menudo solo con observar la anatomía, bien formada, de uno “de los otros” es suficiente para sentirse sumergido en aceite hirviendo. En ocasiones solo es necesario oír tu nombre en boca de la persona adecuada. El aroma que desprende esa persona, a la que no tienes porqué conocer, es vital para el proceso. La verdad es que, en estos casos, el olfato es tremendamente determinante.
En ocasiones no es necesario que nadie lo provoque, a veces es algo ambiguo, generalmente agradable, aunque terminas sintiendo algo de tristeza cuando acaba. Ejemplos. Cuando te pilla una tormenta de tres pares en mitad de la sierra. Una puesta de sol. Un arroz con bogavante. Un Pesquera reserva del 96.
Otra versión de efecto bola de masa, rellena, sumergida en aceite hirviendo, incluye a otros especímenes pero de una manera más…menos física. Es cuando la reacción, la actuación, la conversación, el gesto de alguien a quien generalmente aprecias, te llena. Te hace sentir como una bola de masa nadando en aceite hirviendo.
Otras veces no es agradable la inmersión en sí, y sin embargo te suele dejar una sensación agradable al final, después de freírte. En este caso suelen ser ataques de rabia, impotencia, mosqueo extremo… es diferente sensación, es como una bola mal frita, frita en aceite de pésima calidad a una temperatura excesiva, lo que hace que la bola se queme por fuera y quede cruda por dentro, por supuesto, no mola nada, aún sintiéndote bien tras ser frita la bola en cuestión.
INGREDIENTES PARA EL RELLENO:
2 pimientos verdes, 2 cebolletas, 2 tomates maduros, 1 lata de sardinas en aceite y 2 chorizos (por ejemplo, el relleno es aleatorio, puedes echar mano de lo que tengas en el frigo o salir y comprar algo que te apetezca especialmente para la ocasión).
ELABORACIÓN
LA MASA

La masa es el todo. La masa es la forma de reaccionar ante ese aceite hirviendo que se te pone por delante, cuando menos te lo esperas. O si.
Mezclamos los ingredientes en un cuenco y, poco a poco y sin dejar de mover con una gran cuchara, vamos añadiendo el agua templada hasta que se haga una pelota. Enharinamos la mesa ponemos la pelota encima y amasamos 10 minutos. Dejamos reposar la masa tapada en un lugar cálido hasta que doble su volumen.
Una situación de fritura se puede amasar tanto como se quiera. Esto depende de la importancia que se le dé. Va en gustos.
EL RELLENO
El relleno es más complicado, a veces se impone uno y no hay nada que hacer, otras veces tenemos la opción de elegirlo. En cualquier caso por lógica está rico. Muy rico.

El relleno es la carga que lleva añadida dicha sensación, me explico. No es lo mismo caer en la sartén con el compañero de al lado del gimnasio, al oír su respiración acelerada, que hacerlo con alguien que te ha producido esa sensación repetidas veces, todas las veces, incansablemente siempre,a menudo sin explicarte porqué. No es lo mismo el frito que te produce alguien a quien no te ha dado tiempo a verle la cara , que alguien a quien no se la has visto sin embargo está ahí. No es lo mismo la primera pinza del bogavante y esa cucharada de arroz, aún bastante caldoso, humeante, rojo y aromático, que el último sorbo de vino. No es lo mismo lo que hueles durante una tormenta que lo que hueles al ver la espalda de un tío imponente delante de ti en la cola del súper. Cada sumergida en el aceite es diferente y te fríe de diferente manera, dependiendo del relleno. Entre otras cosas.
Troceamos en juliana los pimientos y las cebolletas y los pochamos en un chorrito de aove con una pizca de sal, poca. Una vez pochados añadimos los tomates rallados, cocinamos hasta que se espese, 15 minutos más o menos. Dividimos el sofrito en 2, uno lo mezclamos con las sardinas espiscadas y la otra mitad con el chorizo troceado.
Dividimos la masa en pequeñas bolas, aplastamos las bolas con las manos hasta dejarlas como tortas extendidas en la mesa y, vamos poniendo una porción de relleno en cada una de ellas. Y las cerramos, dándoles forma. Es buena idea darles forma diferente a los distintos rellenos, para distinguirlos. Cada sabor es único.
EL MOMENTO DE LA FRITURA


Lo cierto es que el momento tampoco se elige. Solo ocurre.
Ponemos una sartén con aove al fuego y, cuando esté bien caliente, pero sin que llegue a humear por supuesto, sumergimos las bolas en el, por tandas, no más de 4 ´0 5 a la vez, teniendo en cuenta que se hinchan como bolas de masa , rellenas, sumergidas en aceite que son.
Y ya está. Puede durar un instante y quedar olvidado al instante siguiente. Puede ser patológico, como una reacción a un ingrediente que se repite cada vez que te topas con dicho ingrediente. Puede acarrearnos numerosos efectos secundarios o pasar sin más como algo cotidiano.
Bolas de masa, rellenos, aceites...NOS VEMOS!!!
O no...